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miércoles, 7 de abril de 2010

¿Qué es un Terremoto?


Con los eventos recientes en Haití, Chile, Taiwan, México, E.U. e Indonesia me pareció oportuno poner algo acerca de los terremotos. Esta es información básica que encontré en el google, pero trataré de agregar más y que sea más completa:
Un terremoto, también llamado seísmo o sismo (del griego "σεισμός", temblor) o temblor de tierra es una sacudida del terreno que se produce debido al choque de las placas tectónicas y a la liberación de energía en el curso de una reorganización brusca de materiales de la corteza terrestre al superar el estado de equilibrio mecánico. Los más importantes y frecuentes se producen cuando se libera energía potencial elástica acumulada en la deformación gradual de las rocas contiguas al plano de una falla activa, pero también pueden ocurrir por otras causas, por ejemplo en torno a procesos volcánicos, por hundimiento de cavidades cársticas o por movimientos de ladera.


El origen de los terremotos se encuentra en la acumulación de energía que se produce cuando los materiales del interior de la Tierra se desplazan, buscando el equilibrio, desde situaciones inestables que son consecuencia de las actividades volcánicas y tectónicas, que se producen principalmente en los bordes de la placa.
Aunque las actividades tectónica y volcánica son las principales causas por las que se generan los terremotos, existen otros muchos factores que pueden originarlos: desprendimientos de rocas en las laderas de las montañas y el hundimiento de cavernas, variaciones bruscas en la presión atmosférica por ciclones e incluso la actividad humana. Estos mecanismos generan eventos de baja magnitud que generalmente caen en el rango de microsismos, temblores que sólo pueden ser detectados por sismógrafos.


Los terremotos tectónicos se suelen producir en zonas donde la concentración de fuerzas generadas por los límites de las placas tectónicas dan lugar a movimientos de reajuste en el interior y en la superficie de la Tierra. Es por esto que los sismos o seísmos de origen tectónico están íntimamente asociados con la formación de fallas geológicas. Suelen producirse al final de un ciclo denominado ciclo sísmico, que es el período durante el cual se acumula deformación en el interior de la Tierra que más tarde se liberará repentinamente. Dicha liberación se corresponde con el terremoto, tras el cual la deformación comienza a acumularse nuevamente.

El punto interior de la Tierra donde se produce el sismo se denomina foco sísmico o hipocentro, y el punto de la superficie que se halla directamente en la vertical del hipocentro —y que, por tanto, es el primer afectado por la sacudida— recibe el nombre de epicentro.

En un terremoto se distinguen:

hipocentro, zona interior profunda, donde se produce el terremoto.
epicentro, área de la superficie perpendicular al hipocentro, donde repercuten con mayor intensidad las ondas sísmicas.

El movimiento sísmico se propaga mediante ondas elásticas (similares al sonido), a partir del hipocentro. Las ondas sísmicas se presentan en tres tipos principales:

Ondas longitudinales, primarias o P: tipo de ondas de cuerpo que se propagan a una velocidad de entre 8 y 13 km/s y en el mismo sentido que la vibración de las partículas. Circulan por el interior de la Tierra, atravesando tanto líquidos como sólidos. Son las primeras que registran los aparatos de medida o sismógrafos, de ahí su nombre "P".

Ondas transversales, secundarias o S: son ondas de cuerpo más lentas que las anteriores (entre 4 y 8 km/s) y se propagan perpendicularmente en el sentido de vibración de las partículas. Atraviesan únicamente los sólidos y se registran en segundo lugar en los aparatos de medida.

Ondas superficiales: son las más lentas de todas (3,5 km/s) y son producto de la interacción entre las ondas P y S a lo largo de la superficie de la Tierra. Son las que producen más daños. Se propagan a partir del epicentro y son similares a las ondas que se forman sobre la superficie del mar. Este tipo de ondas son las que se registran en último lugar en los sismógrafos.


Una falla es una fractura que separa dos bloques de roca, los cuales pueden deslizarse uno respecto al otro en forma paralela a la fractura. A cada deslizamiento repentino de estos bloques se produce un condón. Existen tres tipos de fallas: fallas de rumbo o transcurrentes, fallas normales y fallas inversas. Las fallas de rumbo son fallas verticales (o casi verticales) donde los bloques se mueven horizontalmente. Este movimiento horizontal puede ser de tipo lateral derecho o de tipo lateral izquierdo, dependiendo de si un observador parado en uno de los bloques ve que el bloque de enfrente se mueve hacia la derecha o hacia la izquierda. Las fallas normales son fracturas inclinadas con bloques que se deslizan en forma vertical, principalmente. En este caso, los bloques reciben el nombre de techo y piso; el techo es el bloque que yace sobre la fractura inclinada. Si el techo de la falla se mueve hacia abajo, la falla es de tipo normal. En caso contrario, se trata de una falla inversa. Cuando el movimiento de los bloques es una combinación de movimiento horizontal y vertical se habla de una falla oblicua.
La energía liberada durante un temblor se propaga por la Tierra en forma de ondas elásticas denominadas ondas P, ondas S y ondas superficiales de Love y Rayleigh. Las ondas P hacen que el suelo se mueva hacia delante y hacia atrás en la misma dirección en la que se propagan (ondas de compresión); las ondas S producen movimientos perpendiculares a su dirección de propagación (ondas de cizalla), y las ondas de Love y Rayleigh producen movimientos horizontales y elíptico-longitudinales del suelo, respectivamente. Por su capacidad de transmitirse por el interior de la Tierra, a las ondas P y S también se les conoce como ondas de cuerpo. A diferencia de éstas, y como su nombre lo indica, las ondas superficiales solamente viajan cerca de la superficie terrestre. La onda P, por ser la más rápida, es la primera en registrarse en una estación sismológica. Se transmite por la corteza a una velocidad promedio de 6 km/s. La onda S es más lenta y se propaga a una velocidad de aproximadamente el 60% de la velocidad de la onda P.
Hoy en día se tiene la certeza de que si se inyectan en el subsuelo, ya sea como consecuencia de la eliminación de desechos en solución o en suspensión, o por la extracción de hidrocarburos, se provoca, con un brusco aumento de la presión intersticial, una intensificación de la actividad sísmica en las regiones ya sometidas a fuertes tensiones. Pronto se deberían controlar mejor estos sismos inducidos y, en consecuencia, preverlos, tal vez, pequeños sismos inducidos pudieran evitar el desencadenamiento de un terremoto de mayor magnitud.

La Escala sismológica de Richter, también conocida como escala de magnitud local (ML), es una escala logarítmica arbitraria que asigna un número para cuantificar el efecto de un terremoto.

La Escala sismológica de magnitud de momento es una escala logarítmica usada para medir y comparar seísmos. Está basada en la medición de la energía total que se libera en un terremoto. Fue introducida en 1979 por Thomas C. Hanks y Hiroo Kanamori como la sucesora de la escala de Richter.

La Escala sismológica de Mercalli es una escala de 12 puntos desarrollada para evaluar la intensidad de los terremotos a través de los efectos y daños causados a distintas estructuras. Debe su nombre al físico italiano Giuseppe Mercalli.

La Escala Medvedev-Sponheuer-Karnik, también conocida como escala MSK o MSK-64, es una escala de intensidad macrosísmica usada para evaluar la fuerza de los movimientos de tierra basándose en los efectos destructivos en las construcciones humanas y en el cambio de aspecto del terreno, así como en el grado de afectación entre la población. Tiene doce grados de intensidad, siendo el más bajo el número uno, y expresados en números romanos para evitar el uso de decimales.

Serie de sismos cimbra al mundo

Chile sufrió ayer tres movimientos y Caléxico, California, está en emergencia

Verónica Rosas González
El Universal
Miércoles 07 de abril de 2010

La Tierra no cesa de moverse. Todavía no termina de superarse el impacto del sismo de 7.2 grados en escala de Richter que el domingo afectó a México y Estados Unidos, cuando esta madrugada Indonesia registró un temblor de 7.8 grados que generó pánico entre la población, marcada para siempre por los recuerdos del tsunami del 2004.

El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que el terremoto tuvo epicentro en la isla de Sumatra. De inmediato se emitió una alerta de maremoto, que fue cancelada horas más tarde. Los medios reportaron que se produjeron apagones y escenas de pánico. Al sismo inicial siguieron tres réplicas; algunos huyeron a tierras altas.

Hasta el cierre de esta edición no se habían reportado víctimas o daños materiales en la zona del sismo. Indonesia se encuentra ubicada en el Anillo de Fuego en la cuenca del Pacífico, que es propenso a frecuentes temblores y erupciones volcánicas.

Este fue el más reciente de una serie que está convirtiendo 2010 en el año de los temblores. Primero fue Haití: el 12 de enero un temblor de 7 grados dejó unas 200 mil víctimas y todo el mundo se conmovió con la tragedia que asolaba al país más pobre de América Latina. Nadie olvidará las imágenes de los cadáveres apilados en las calles de Puerto Príncipe. Siguió Chile: el 27 de febrero, un terremoto de 8.8 grados dejó más de 400 muertos. La Tierra se desplazó de su eje unos ocho centímetros y los días, en consecuencia, se acortaron poco más de un microsegundo (una cosa imperceptible).

El 8 de marzo, en Turquía, un temblor de 6.6 demolió las casas de adobe del poblado de Elazig y dejó más de 50 muertos.

Desde entonces, los temblores no cesan. En varios países de América Latina se han registrado movimientos telúricos desde febrero pasado, lo mismo que en Japón.

Chile lleva cientos de réplicas. Las más recientes fueron ayer; tres temblores de entre cuatro y cinco grados que no dejaron olvidar a los chilenos las pérdidas que sufrieron hace poco más de un mes, ni superar el pánico de dormir en interiores. Mucha gente sale a las calles cada vez que la Tierra se mueve; las lágrimas y los gritos abundan.

Condado Imperial, el más dañado

Como resultado del temblor del domingo —que tuvo epicentro en México pero que se sintió en Los Ángeles, San Diego, Caléxico y hasta Arizona—, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger declaró estado de emergencia en el condado Imperial, en Caléxico, el más afectado.

El centro de Caléxico se encontraba cerrado hasta ayer, mientras las autoridades evaluaban los daños a las construcciones, muchas de las cuales datan de principios del siglo XX. Un comunicado del gobierno local indica que, de manera preliminar, los daños se calculan en “millones de dólares”.

Desde el domingo van más de 500 réplicas del sismo. De acuerdo con Los Angeles Times, que citó a expertos, la gente puede esperar más temblores en los próximos días. “La gente que vive cerca (del epicentro) no puede dormir”, dijo la sismóloga Kate Hutton, citada por el diario.

Para avivar un temor que lleva décadas presente entre los estadounidenses, ayer expertos del Instituto de Oceanografía Scripps, en la Jolla, advirtieron que el movimiento telúrico del domingo podría tener un efecto dominó en las fallas geológicas en ambos lados de la frontera.

Debra Kilb, del citado instituto, declaró, citada por Notimex, que el sismo de 7.2 grados podría redistribuir la tensión y la energía entre fallas geológicas. Explicó que el temblor del domingo ocurrió sobre la falla de la Laguna Salada, que se conecta con la de San Andrés y esta a su vez con otras fallas a lo largo de California.

Desde que se desatara en el mundo esta cadena de sismos, los expertos precisaron que no se trataba de hechos relacionados, sino de coincidencias.

“Puedo decir definitivamente que el mundo no se está acabando”, dijo Bob Holdsworth, un experto en placas tectónicas de la Universidad de Durham citado por AP a principios de marzo. (Con información de Agencias)

viernes, 8 de mayo de 2009

Evidencias de que un asteroide pudo no causar la extinción de los Dinosaurios.

Asteroide pudo no ser causante de extinción de dinosaurios

Una paleontóloga señala que la hipótesis de que el impacto de un asteroide en la península mexicana de Yucatán fue el causante de la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años, puede no ser tan cierto

EFE El Universal Lunes 27 de abril de 2009 08:15 La hipótesis de que el impacto de un asteroide en la península mexicana de Yucatán fue el causante de la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años ha vuelto a ser puesta en entredicho en un nuevo estudio geológico.

De hecho, "ni una sola especie se extinguió como resultado del impacto de Chicxulub", afirma la paleontóloga Gerta Keller, de la universidad estadounidense de Princeton, autora principal del estudio publicado hoy en "The Journal of the Geological Society".
"El impacto de Chicxulub se produjo unos 300 mil años antes de la extinción en masa y por tanto no podría haberla causado", dijo Keller a Efe.

Varios científicos, entre ellos la propia Keller, habían puesto en duda anteriormente la teoría del impacto como causa de la extinción de los dinosaurios y del 65% de todas las especies en el límite entre los períodos Cretácico y Terciario.

Esa teoría se fraguó poco después del descubrimiento en 1978 en Chicxulub, en el norte de Yucatán, de un cráter de impacto de 180 kilómetros de diámetro en el que fueron halladas esférulas de vidrio en los sedimentos situados debajo del límite del Cretácico-Terciario (K/T en la jerga geológica) que se asocia con la extinción en masa.

La capa de esférulas marca el momento del impacto, explicó a Efe Keller.

Ahora, Keller y sus colegas han encontrado nuevas pruebas en México de que el impacto antecedió en 300 mill años el límite K/T y que no tuvo el efecto dramático que se pensaba sobre las especies.

En sus excavaciones en la localidad mexicana de El Peñón los paleontólogos hallaron los fósiles de las mismas 52 especies en los sedimentos situados por debajo y por encima de la capa de esférulas, según el estudio.

"Descubrimos que ni una sola especie se extinguió como resultado del impacto de Chicxulub", dijo Keller.
La científica explicó que en El Peñón las esférulas están incrustadas en sedimentos a más de entre 4 y 9 metros por debajo del límite K/T.
Estos sedimentos fueron depositados a razón de entre dos y tres centímetros cada mil años después del impacto.

Keller también rechaza las alegaciones de los defensores de la teoría del impacto según los cuales ambos eventos están separados en el registro de los sedimentos debido a un movimiento sísmico o tsunami como resultado del choque del asteroide.

El estudio halló que los sedimentos que separan ambos sucesos tienen características naturales, con los típicos huecos formados por las criaturas que colonizaban el fondo del océano, sin rastro de una alteración estructural.

En opinión de Keller, la desaparición de los dinosaurios pudo deberse a "una combinación de factores, pero el impacto de Chicxulub no sería uno de ellos".

Este antecede a la extinción en masa y no provocó la desaparición de ninguna especie de foraminíferos planctónicos, los organismos unicelulares más pequeños y más sensibles de los océanos, que son utilizados para reconstruir los cambios climáticos a través de la historia, explicó.
Uno de los factores pudieron ser las erupciones de Deccan, cuya fase principal coincidió con la extinción en masa y que produjeron ríos de lava que componen hasta el 80% de las montañas volcánicas de 3 mil 500 metros de altitud en la India, señaló Keller.

"La idea más plausible es que los gases de dióxido de azufre fueran mortales a la hora de causar un enfriamiento global, mientras que la lluvia ácida destruyó las plantas y la acidificación de los océanos acabó con los organismos que segregan carbonatos", dijo.